Preludio


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   PRELUDIO INNECESARIO

PRELUDIO INNECESARIO


Cuando algo tiene peso propio, cuando alguien tiene presencia genuina no necesita prólogos, prolegómenos, ni introducciones. Por eso mi pregunta: ¿qué hago aquí escribiendo este PRELUDIO que considero innecesario para presentar las producciones del Padre CARLOS PÉREZ? Confieso que he sido atrevido en muchos momentos de mi vida, sin embargo, en este caso, mi atrevimiento ha llegado a su máxima expresión. Pero no ha sido toda mía la responsabilidad: amigos comunes terminaron depositando en mis manos y en mi escritorio la carpeta con las producciones del poeta, una cuidada selección de sus trabajos de buena parte de su vida, que se anuncia como: POESIAS 1 y POESIAS 2. Por eso estoy aquí, por atrevido y como un simple mayordomo que abre la puerta de entrada, recibe a los visitantes y - conociendo sus riquezas - simplemente les indica todo lo que pueden disfrutar en un interior que tiene sus propias melodías.

No es fácil asociar la figura de CARLOS PEREZ con las poesías, porque uno siempre lo ha conocido en otras tareas y funciones, respondiendo al llamado de su consagración sacerdotal. Pero, siempre hay algo más en cada uno de nosotros, existen dimensiones que también nos definen pero que sólo se manifiestan en determinados momentos y contextos. SERRAT en una canción que ya tiene sus años (1983) señala: "existe siempre una razón escondida en cada gesto, del derecho y del revés: uno siempre es lo que es y anda siempre con lo puesto".

No es que el PADRE PEREZ haya ocultado su creación poética y la haya reservado para la intimidad y el entorno de sus afectos. No es que el PASTOR haya acallado al POETA, ordenándole una función secundaria y encerrándolo en el silencio. Por el contrario, en el pastor y en el sacerdote, en el hombre de la acción y de la palabra está EL POETA. No puede entenderse, sin entenderlo como alguien que encuentra en la escritura - y especialmente en la poesía - su realización. Y en el poeta está el hombre de Dios que ha consagrado su vida a los hermanos, porque los versos no pueden renunciar a sus principios, a sus creencias y a su experiencia asociada con la entrega, la plenitud y la trascendencia.

Me permito recordar algunas ideas y referencias de PAUL RICOEUR, cuando inscribe la existencia de cada hombre en sus biografías, e interpreta las biografías como verdaderos textos. El carácter común de la experiencia humana es su carácter temporal. Somos tiempo y somos en el tiempo. Todo lo que se vive y todo lo que se cuenta sucede en el tiempo, arraiga en el mismo, se desarrolla temporalmente; y lo que se desarrolla en el tiempo puede narrarse e incluso es posible que todo proceso temporal y toda existencia vivida sólo pueda reconocerse como tal, en la medida en que pueda narrarse de algún modo. Y las biografías pueden ser trabajadas como textos, cuya lógica discursiva permite pensar la sucesión y la continuidad de nuestras acciones.

Cada existencia, cada biografía es un texto que se escribe en una página sin límites pre-determinados, en un vasto pergamino, pero con una condición particular: se construye con una serie de sobre-escrituras, tantas como vidas llevamos, o dimensiones antropológicas asumimos. Las existencias más genuinas no son solamente las que tienen un escrito único, lineal, coherente, profundo, sino también aquellas que se ofrecen en forma de palimpsestos, pergaminos sobre-escritos en los que uno va descubriendo capas de escritura, de verdades, de experiencias, de vivencias, de dimensiones de la persona. La tarea entonces no consiste sólo en leer los textos, sino en ordenarlos, desarticularlos, comprenderlos, interpretarlos.

Es lo que uno descubre en CARLOS PEREZ y lo que descubrirán muchos accediendo a este libro: una faceta que no es EL TEXTO o la versión que más conocemos de él, pero forma parte necesaria de su biografía. No hay aquí creación poética como un pasatiempo pasajero y arbitrario, sino que la poesía atraviesa su existencia para constituirla. No es azar, sino elección, no es entretenimiento, sino vocación. Hasta me puedo atrever a decir que sus restantes labores se han enriquecido y plenificado por la irrupción de la poesía. El PALIMPSESTO EXISTENCIAL ha dejado en un segundo plano unos de sus relatos más significativos, y este libro contribuye a revelarlo. Porque la poesía es pasaporte e instrumento para rezar, contemplar, atreverse a buscar el absoluto, descubrir el mundo, enseñar, ayudar a los demás y realizar las acciones pastorales. No existe una definición única, funcional y universal de poesía: para cada uno la poesía tiene una configuración única, porque la creación - cuando es tal y no se trata de mero juego de artificios verbales - se asocia con la existencia y termina constituyendo antropológicamente la esencia.

Pero permítanme que pueda ejercer el innecesario pero comprometido oficio de mayordomo, y hable de las poesías, que abra la puerta y les enseñe la casa. Y lo primero que hay que señalar es que uno puede darse un gusto en la vida, y publicar 25 ó 30 de sus poesías preferidas, pero cuando se hace una selección de más de 100 POEMAS que provienen de lo mucho ya escrito, no hay casualidad, ni juego, hay creación y entrega. Ya en la entrada y revisando el índice, cada uno podrá comprobar la seriedad de la apuesta, la consistencia de esta casa edificada sobre la roca.

Por supuesto que, observando el predominio de las poesías religiosas, sobrevuela la imagen de FRANCISCO LUIS BERNARDEZ, el de POEMAS ELEMENTALES (1942). POEMAS DE CARNE Y HUESO (1943) o - sobre todo - la versión al español en cuartetas endecasílabas de 51 HIMNOS DEL BREVIARIO ROMANO (1952). Sus sonetos y sus poemas con versos asonantados parecen servir de inspiración, aunque asuman aquí estilo y vuelo propios, mientras resuena la cadencia melodiosa y genuina de las palabras que acunan la fuerza del pensamiento.

Cada poesía remite a diversas producciones poéticas que seguramente han sido pensadas y escritas en un momento determinado de la existencia. Es verdad que el azar y el juego arbitrario de las decisiones alimentan al verso y la producción, especialmente cuando el autor - frente a la página o la pantalla en blanco - "arma" los versos de un poema; pero este juego de decisiones es mayor, cuando debe seleccionar y clasificar - prefiriendo y descartando - las creaciones que deben formar parte de UN LIBRO: entonces el azar debe dejar su lugar a la razonabilidad y al sentido. Para cada una de estas ANTOLOGIAS, el poeta ha revisado sus producciones y escogido de allí sus textos, tal como se especifica al pie de cada creación. Mencionemos algunos de ellos: ANTES DE ALBA, DESTELLOS DE DIOS, INFINITA ETERNIDAD, POEMAS CONTEMPLATIVOS, LAS VOCES, EL JARDIN DEL PASTOR, EL VÉRTICE PURO, PLEGARIAS, LA VOZ DEL SOL, EL TESORO ESCONDIDO y muchísimos más. A la creación original se le ha sumado una nueva creación porque hay una nueva lógica en el ordenamiento, en las preferencias, en los lugares que cada poesía debe ocupar. Hay un libro real y hay infinitos libros posibles que pudieron armarse, pero que fueron definitivamente descartados.

En los diversos poemas predomina un juego del MISTERIO que se oculta y la REVELACION que se manifiesta, mientras las palabras intentan DE-VELAR lo que se busca, nombrar lo innombrable: hay un movimiento dialéctico entre el fenómeno que se deja apresar y el noùmeno que siempre huye hacia un horizonte imposible de definir y de delimitar.

Pero otras poesías merodean por el UNIVERSO COTIDIANO, fijan la mirada que parece perdida y absorta, y encuentran en diversos detalles el rango poético que le da entidad, presencia, ser: porque al nombrarlo, lo señala, y al señalarlo y cantarlo le da rasgo ontológico, lo reifica. Y entonces lo mínimo, casi inexistente, se vuelve ser.

Hay POESÍAS RELIGIOSAS que buscan las palabras exactas para expresar lo que la fe sólo balbucea o susurra en la mayor entrega. Y no es fácil rearmar con vocablos esa intimidad de que despierta entrega en contacto con lo absoluto o con lo sagrado. Y hay POESÍAS PROFANAS, que se hacen cargo del mundo, camina por él y encuentran en cada rincón un motivo para descubrir belleza, creación, armonía.

No se puede negar la línea de pensamiento y de lenguaje que dialoga con lo trascendente, con las verdades de fe, con lo absoluto, y ese diálogo parece más formal y medido cuando el autor elige un tipo de composición, metro y rima más clásicos y perfectos. La aproximación a la verdad parece restringir la libertad expresiva, para mantener la profundidad y el rigor de lo enunciado. Pero cuando autor suelta el verso, lo libera, lo deja andar y simplemente se sube al ritmo y al juego de las palabras cuya cadencia nos entregan la música de sus acentos, las ideas, los pensamientos, las enunciaciones parecen moverse con mayor comodidad, como liberándose de todas las ataduras, y encontrando el canal necesario para comunicarse. Porque en lo formal, CARLOS PEREZ ofrece - al menos - tres tipos de producciones: (1) las que se encierran en un formato rígido (por ejemplo el soneto) y tienen que negociar el contenido para satisfacer las exigencias creativas de las palabras ajustándose a la forma, (2) los poemas que se libran de tanta rigidez y eligen el formato del romance, respetando o combinando versos y trabajando con los pares asonantados, en donde las palabras parecen acompañar al pensamiento, a la inspiración, a la plegaria; y, finalmente, (3) el verso que no quiere entrar en ninguna jaula, sino que prefiere la libertad y se asocia al generoso fluir del pensamiento y de las ideas. Veamos algunos mínimos ejemplos:

"Cuando todo es oscuro/eres tú la señal donde respiro/el bastión de mi vida/la morada de paz donde me abrigo" (Sediento de tu paso). "Yo aguardo en la pobreza de mi nada/tu quieres encerrarme en honda herida /y yo busco encontrarme cara a cara" (Divino redentor) "Dispuesto a contemplar cuando me hables/soy pequeña canción/que resuena en el bosque donde se abre/ un rincón generoso/ donde pueda escuchar hasta que llames". (La Luz) "No conozco las notas/que el silencio me entrega con su canto/ no conozco las horas/de aquel día que surge en el misterio". (Videncia) "Rocío de la tarde/que bautiza la noche cuando canta/veleros que apacientan/ su casa con en el cobijo de algún puerto". (Hora de la tarde) "Todo es la noche y es el día/ que eleva en alas del espíritu su canto" (Ante las olas del océano).

La variedad de producciones nos permite ensayar una clasificación básica, proponiendo algunas categorías y títulos de referencias. Hay poemas de: Contemplación (Vi la palabra sumergida o Cántico sublime) - Reflexión teológica (Divino precio o En mi nada) - Enseñanza (El reino o Laude I)- Oración y plegaria (Pastor que me rescatas o La Luz) - Alabanza y admiración ante lo sagrado (El silencio en María o Himno de Gloria cantarán) -Diálogo con Dios o lo trascendente (Tus voces son incendios o Sediento de tu paso ) - Estados de ánimo, momentos de la vida (El descanso o La vida pura trascendencia ), Conversión y compromiso de vida (Dar la vida o Entrego mi existencia)- Observación del mundo (El colibrí o El desmonte) - La naturaleza como un franciscano reflejo de Dios (El invierno o La montaña).

El libro en las manos invita al recorrido. No los detengo más. Suena el PRELUDIO, pero la verdadera música viene después. He abierto la puerta y me he atrevido a señalarles un pequeño mapa de la morada poética. Ahora la decisión es de ustedes. Este libro de POESIAS tiene muchas formas de lecturas, parece un laberinto cómplice que nos permite ir y venir sin extraviarnos. Como si fuera una casa en la que vamos ingresando en habitaciones diversas, regresando sin orden o con el desplazamiento que vamos decidiendo. Podemos construir nuestro itinerario, armar el formato a nuestra medida. Pero no son poemas para leer apurados, de paso, por compromiso. Son poemas para degustar, saborear, disfrutar. Casi me olvido de mi función de mayordomo: ¡Pasen, por favor, el libro está en sus manos, la poesía está servida!


PROF. DR. JORGE EDUARDO NORO
San Nicolas. Enero 2016
norojor@cablenet.com.ar