El intento de Dios


INDICE

   El intento de Dios…

   Altivo ventisquero

   Recito mis clamores

   Yo sé que en una tarde …

   Navegué entre las mieses

   En el hueco invisible de tu mano

   La luz que me entregan

   Vagidos de la historia

   Regocijo del alma

   Los surcos de la tierra

   Celebro el día

   Yo no podría recorrer

   Eres agua Señor que purificas

   El vuelo de las aves

   La rosa

   Camino sin fronteras

   Eterno Dios eterno Padre

   El Verbo creador

   Correteando los valles

   Elogiosos versículos

   La flor de aquel jardín

   Me introduje en la celda

   Y esbelta la mirada

   La fiesta de tu vida

   Cabalgando visiones

   La purísima luz

   Árbol que emerges

   No sé mirar sin añoranza

   Mi sed ardiente

   Mansión enardecida

El intento de Dios...


El intento de Dios y de los hombres
se revela en hallazgos que deparan
la alegría de Dios que compasivo
mis horas con sus voces me reclama
yo no sé caminar en mi ropaje
y no puedo escalar en la quebrada
no sé reconocer su luz divina
en medio del murmullo que me baña
y humilde me he postrado en su presencia
restaurado en la paz de la confianza
abandono mi vida entre sus manos
y camino tejiendo su labranza
...
Yo creo mi Señor en tus mansiones
y recojo la luz de tu mirada
que me observa y contempla mansamente
conquistando mis ojos que te llaman
yo quisiera aprender para cantarte
y tú quieres decirme tu palabra
no puedo yo guardarte en mi retina
y contemplan tus ojos mi fachada
donde puedes decirme tu secreto
que es amor e indulgencia que restaura


 
 
   
   

Altivo ventisquero


Altivo ventisquero
que alumbras con la luz de tu velamen
inundando el espacio
floreciendo en tus nieves
y animando a alcanzar tu pensamiento
calidez de los témpanos
añorando la rosa iluminada
y emergiendo del lago que te engendra
es fuego cada trozo
de piedra blanquecina
desprendida del oro en tu costado
caudales de la nieve
agigantan tu cima y tu escultura
y desgranan el tiempo de la espera
alimentas el agua cristalina que crece
das brillo hospitalario
a quien sabe allegar a tu riqueza
y enardecen tu porte
los gestos que convierten tu seno generoso
en el cuenco del agua
que evapora sus lágrimas
y ha gestando la nube y su diseño


 
 
   
   

Recito mis clamores


Recito en el clamor de mi balada
el recuerdo de noble melodía
que apacienta la sed del mediodía
y acrisola la noche en su ensenada


releo en los vitrales ensamblada
la historia que regala en su porfía
en la vida vertientes de ambrosía
y en la tarde la paz ya restaurada


enmudezco en los aires luminosos
donde surge la brisa repentina
que alivia los senderos pedregosos


y canto con la voz de mi retina
contemplando en los montes generosos
la senda que segura me encamina


 
 
   
   

Yo sé que en una tarde ...


Yo sé que en una tarde
reflejada en espejos de un arroyo
culmina aquél vestigio
del astro reluciente
que inaugura la voz de la mañana
y duerme en el recinto
de la noche cargada de misterio
que me abisma en su sombra
con la paz y el silencio que contempla
los acordes del mar
la faz de los relámpagos
el murmullo nocturno de las aves
el grillo cancionero
y la vida que emerge en sus raíces
...
descalza aquella tarde
que resigna su tiempo
por beber la nobleza de la noche
y ensayar el reposo
de la febril jornada
deletreando los rayos
mortecinos del día en el ocaso


 
 
   
   

Navegué entre las mieses


Navegué entre las mieses del estío
y busqué descubrir sus esmeraldas
sedientas de engarzar aquel anuncio
que proclama el zorzal entre las ramas
he querido encontrar la faz preciosa
que se esconde en humilde filigrana
y he podido abrigarme en el consuelo
de sus pasos hollando mi posada
he ceñido mi cuerpo en la intemperie
cobijado en abrigos de su traza
y he podido volar desde el crepúsculo
en la noche que pide por mis alas
he cantado a las luces de la estrella
que celosos vigías me depara
su brillo su calor y su belleza
que alimentan la sed de mi esperanza
he querido escalar voces del monte
en la cuesta penosa de la marcha
y he podido encontrarme con la cima
jubilosa por darme su morada
cuánta luz a los hombres les concede
el supremo hacedor de nuestra raza
cuánta paz entrañable en esta vida
es capaz de apagar la voz del drama
hoy llega en la flamante primavera
el candor de la sangre derramada
para dar los arpegios que aparecen
en la flor escondida en la montaña
bendita creación que yo descubro
en los aires teñidos por la savia
que explorando cardales en acecho
alimenta ramales de su trama


 
 
   
   

En el hueco invisible de tu mano


Oh Santa Trinidad que me envolviste
en el hueco visible de tu mano
y me entregas tu ser con rostro humano
en Jesús el Señor que prometiste


oh Santa Trinidad que me elegiste
para hacer tu morada en el arcano
designio que ennoblece lo profano
dándole la belleza que te inviste


tú vives irradiante tu misterio
alimentas la gracia de tu hijo
y transformas mi humilde cautiverio


en espacios de gloria donde el Hijo
en la sed se convierte en un salterio
y su sangre es amor que me bendijo


 
 
   
   

La luz que me entregan


Yo no sabría ver tus ojos
sin la luz que me entregan
tus voces del alba
no cantaría yo tus salmos
sin la fuerza del viento
que estriba en mi alma
no correría por la vida
sin la clara visión
que tu amor me regala
y hoy agradezco tu presencia
que me inunda de paz
y contagia esperanza
es el preludio majestuoso
de la senda sutil
que me acerca a tu casa
eres amigo en el ocaso
que redime la sombra
reciente en mi carpa
es tu cayado el que me lleva
a horizontes del mar
que conduce mi barca
y son tus manos mi descanso
donde puedo soñar
recibiendo tu gracia
eres también ese baluarte




que me anima a volar
con mis trémulas alas
eres refugio en la tormenta
y la brisa que entona
cantares que aguardan
eres humilde cireneo
que acompaña la cruz
que doblega mi espalda
te has entregado mansamente
y yo vivo el frutal
en que abreva mi alba


 
 
   
   

Vagidos de la historia


En los recónditos vagidos de la historia
claman los montes los arbustos y las aves
por encontrar entre los hombres liberados
aquel asombro que deleita a quien les hable
el resplandor que fue creado en el principio
me regocija con sus voces que se expanden
y las brillantes lucernarias de la noche
acompasadas embelesan porque arden
por los efluvios del amor que hubo creado
tanta belleza que es vergel donde renace
en cada día la pureza de la rosa
y en cada noche perfumada lo que tañe
para llamar a la alabanza del autor
que amor supremo se enriquece en lo que hace
para engendrar felicidad en cada hijo
y cobijar con sus encantos su paisaje
para esta tierra peregrina que respira
aquella fuerza creadora que se esparce


 
 
   
   

Regocijo del alma


Regocijo del alma la pobreza
y encontrar esa paz que me descansa
y morando en la selva o en el campo
descubrir que sus ecos no se apagan
conquistar en los tiempos de sequia
el fruto que me ofrece la montaña
y vivir el preludio de la fiesta
entonando versiones que la engarzan
es la paz primogénita en el tiempo
de la pura verdad que fue regada
por la sangre que nace del amor
y el agua que en la sangre está hermanada
en un gesto de hondura que inefable
e inefable es la voz de la mirada
en el hombre creado y redimido
pacifica se torna la confianza
porque Dios que inundara nuestro suelo
recoge las espinas que amordazan
y tomando mi vida entre sus manos
entrega aquella paz que está en su carpa
removiendo el tropel de oscuridades
que impiden renacer en nueva zarza
...
Felices los pacíficos que buscan
revivir y entregar la paz del alma
aquéllos que el Señor lleva a su celda
por ser hijos que viven lo que cantan


 
 
   
   

Los surcos de la tierra


Anduve por los surcos de la tierra
y encontré la simiente arrodillada
clamando por la luz y por la lluvia
para darme los frutos que ella guarda
de rodillas humilde va implorando
por beber los canales florecientes
y se arropa en el suelo que ha entregado
en su fértil riqueza la esperanza
revivo en el andar de la semilla
que adoctrina mi vida en su mirada
y me invita a beber el agua clara
en la luz que refresca mi quebrada
de rodillas también yo me he postrado
para oír encendida su palabra
y tallando la piel de la madera
he buscado en los ecos de mi alma
la respuesta que en fuego resplandece
porque surge fecunda en tibia llama
del amor que en su tierra se ha posado
para dar a la fuerza que descansa
esa sed de morir en tu regazo
y la paz en la tarde acrisolada


 
 
   
   

Celebro el día


Celebro el día jubiloso que me guarda
en los ardores de mi pecho la esperanza
y he de morar en el jardín de la templanza
para vivir entrelazando lo que aguarda


aquella luz que al encenderse me resguarda
y me sostiene porque crece mi confianza
de proseguir aquella meta sin tardanza
donde he deseado recalar para que arda


aquel ensueño que aparece en la mañana
para emprender horas de sol que han perfumado
esa pasión que me sugiere una campana


que me conquista en su sonido acompasado
y me refugia del tronar de la hora vana
para encenderme en la belleza de mi prado


 
 
   
   

Yo no podría recorrer


Yo no podría recorrer
las estaciones que en el año
se han sembrado
si no supiera que el camino
tiene un final estremecido
por el canto
y el aleluya de los ángeles
que han entregado eterna voz
en el regazo
de quien les diera la existencia
para alabar desde el amor
en el descanso
sólo sabré vivir la gloria
cuando haya visto el arrebol
que me ha guardado
y habrá de ser mi humilde tiempo
aquella eterna realidad
donde recalo

hoy regocijo mi existencia
en el deseo que es recuerdo
de un pasado
que vio encender en el presente
las luminarias que vendrán
a darme paso

para encontrar la augusta estrella
que en tanta luz enalteciera
mi quebranto
y descansara entre las palmas
donde mi padre me refugia
con su brazo

he de vivir en este mundo
donde el Señor con tanto amor me hubo sembrado
y he de morir para adentrarme
por esa puerta de esa gloria que he buscado


 
 
   
   

Eres agua Señor que purificas


Eres agua Señor que purificas
y torrente de amor es tu sendero
son estrellas las notas de tu canto
y embelesa el poder en que recreo
magnífica la faz de tu presencia
envuelta en el espacio donde leo
gloriosa eternidad que en tres personas
irradias de tu fuente lo que sueño
eres Padre abrigando a cada hijo
que te busca en la hondura de tu seno
eres Hijo del Padre eres el Verbo
naciendo en el sutil engendramiento
es amor personal divino Espíritu
tu vida es trinidad y su misterio
sublime mi Señor es tu mirada
promesa esperanzada tu secreto
compasión es tu música elegida
con hijos que sus lágrimas vertieron
yo te ensalzo Señor entre las voces
que claman su alegría en tu brasero
y te ruego me lleves de tu mano
a vivir en la fuente que celebro


 
 
   
   

El vuelo de las aves


Levantaron veloces
sus alas con la fuerza de los vientos
y atravesando nubes
acariciando brisas que navegan
paladearon la faz del firmamento
sobrevolaron pueblos y ciudades
enracimadas aves de los cielos
y cruzaron praderas
y evadieron escollos imposibles
elevando sus cuerpos
y allegándose al norte imaginado
cual jinetes del aire
impregnaron espacios aleteantes
desgranaron las horas de sus días
y derramaron vida
en su voz andariega y presurosa
colmando sus deseos
arribando al estadio de su sueño
arropando tesoros infinitos
y al final de su vuelo
descansaron


 
 
   
   

La rosa


Rosa que me visitas
adentrada en tus pétalos
inundando mi choza en tu fragancia
recogiendo sonidos que te exhalan
tú vistes mi modesta posada
con el tallo y su savia
con tu flor que ilumina
con la fuerza vital de tu esbelta belleza
rosa que me visitas
tu perfume circunda mis espacios
tu hermosura derriba oscuridades
tu porte en humildad está enraizado
tú miras en los ojos de tus pétalos
y escuchas deleitando la palabra
tú moras en la médula
del jardín que te elige por su reina
y viertes la pureza cincelada
tú creces cuando miras
y entregas lo que sabes
en rosales transidos de tu joya
y adivinas la hora
del que busca sediento
descansar en la copa de tu planta


 
 
   
   

Camino sin fronteras


Camino sin fronteras
que enmarquen mi destino
sabiendo que la tierra
hogar donde me abrigo
es patria de los hombres
humildes peregrinos
sin techo ni horizonte
que indique mi camino
cualquier palmo de suelo
cobija repentino
mis pasos vacilantes
huyendo del peligro
mis huellas silenciosas
procuran en su trino
intentos de abrevar
en vuelo que percibo
jadeante en el espacio
seguro en el vacío
sin otro aparcamiento
que sombras del estío
camino hacia la patria
sin vallas que en su nido
impidan caminantes
mis pies adormecidos
y vivo en la mirada




el cielo que persigo
en medio de malezas
y el norte que imagino
y sé que quien me salva
me ofrece por mis bríos
la música del alma
la paz en tiempo esquivo


 
 
   
   

Eterno Dios eterno Padre


Eterno Dios eterno Padre que me encuentras
revoloteando entre sarmientos de tu viña
y renaciendo en la certeza que me aguarda
de florecer frutos de paz en alta cima
es el misterio de tu gloria inmarcesible
el que conduce mis escritos que se inclinan
a la ferviente adoración de tu grandeza
y a comulgar con la belleza de tu estigma
eterno Dios eterno Padre a quien encuentro
en esa médula de savia estremecida
que fluye en venas de ramajes elocuentes
donde te siento deslizar día tras día
tú que creaste aquel follaje de la historia
reconociste que mis ojos se fascinan
en la hermosura de tu mano creadora
que por el Verbo estalla el sol de mi retina
son los destellos de tu amor y tu sapiencia
los que revelan tu poder y tus caricias
cual eslabones que en concordia se han unido
para imitar esa unidad que tú me indicas
Padre del hombre a quien restauras como hijo
tú no te cansas de beber lo que prodigas
cuando recalo en la alabanza donde canto
aquellas glorias que han nacido en tu medida
yo glorifico tu piedad y compasión
con la que diste a cada hombre en su partida
el gozo puro que apacienta mi cansancio
y aquella luz que en tu bondad jamás culmina


 
 
   
   

El Verbo creador


El Verbo de mi Padre
ha creado la rosa en su vertiente
llenándola de pétalos
perfumados que viven porque esplenden
matices de la flor
anuncian que su vida es don creciente
y el Verbo que ha creado
impulsa cada paso en la simiente
tan sólo su grandeza
puede dar los colores que aparecen
vigorizar la planta
y allegar a su vida nuevas mieses
insignes creaturas
hoy prolongan la voz que fue naciente
y enarbolan rosales
de distinta riqueza que hoy emergen
inundando el misterio
del amor que hace puro lo que crece


 
 
   
   

Correteando los valles


He correteado por los valles
atesorando su belleza
en mis alforjas
he recorrido aquel arroyo
que se mostrara mansamente
en verdes costas
sin percibir en esa hondura
los caracoles de la playa
y su zozobra
ni pude oír lejanos ecos
de sus misterios
enraizados en sus ondas
quise allegar aquel anuncio
que me embarga
con las luces de esa hora
y entre penumbras balbucientes
pude encontrar los arreboles
que se asoman
pero aquel astro repentino
hecho del fuego que
invisible
arde en mi copa
desaparece en el abismo
sin que vislumbre el manantial
que lo desborda




late en mi pecho la esperanza
de la jornada en que he de ver
la nueva aurora
pero el fulgor que allí resurja
no he de poder acapararlo
en pobre choza
sólo aparece en el silencio
lo que mis ojos desconocen
de sus horas
porque la fuerza de sus rayos
quebrantaría mi retina
en tanta joya
quieto y callado encontraría
las maravillas
que se esconden en la ostra

cuando contemple sin palabras
y sin sonido la hermosura de su estrofa


 
 
   
   

Elogiosos versículos


Elogiosos versículos
cobijados en frágiles racimos
renacen en su trino
reviven en sus versos
repican campanadas que presagian
la hondura con que vibra el pensamiento
la hendidura en la roca montañosa
que palpita en el eco
de palabras volcadas a los vientos
y de aquel despertar de la mañana,
y prodigan la vida renaciendo en su brillo
y buscan la majada polvorienta
que recorre praderas y montañas
avistando
alimentos prendidos de la tierra
vertientes refinadas en la piedra silvestre
y senderos que reclaman por la cúspide

versículos sedientos de música perfecta
entregan sus ramales
cosechando los frutos de su empeño
y enhebrando en idiomas diferentes
la sublime pasión
de volar hasta el cielo
embriagando de estrellas el camino




de la senda nocturna
que permite vivir un nuevo espacio


 
 
   
   

La flor de aquel jardín


Flor esmaltada la de tu persona
que está de fiesta en el jardín del Padre
faro que ardiendo perfumaste el mundo
María Crescencia

canto alabanzas a tu eterna gloria
busco postrado revivir tus horas
que hoy te celebran quienes te invocaron
dándote gracias

violeta humilde que sembraste el tiempo
de aquel aroma que te pertenece
donando aquella espiritual infancia
que tú viviste

tu amor copioso rebasó tu copa
testimoniaste la misericordia
fiel servidora que aguardó al esposo
virgen prudente

la madre Iglesia conoció tus obras
enalteciendo tu caudal de gracia
hoy te venera recitando a coro
Dios es tu gloria


 
 
   
   

Me introduje en la celda


Me introduje en la celda de mi alma
donde vive el Señor y su secreto
donde pude estrecharme entre sus ojos
y escuchar los latidos que surgieron
me introduje en la celda de una tarde
de rigores profundos que me urgieron
a entregar los anclajes de mi ser
en segura vertiente que celebro

descansé en esa celda silenciosa
donde escucho los cánticos del Verbo
y abrevé en el caudal de su palabra
generando la paz de mis anhelos
he gozado en la celda recreada
que esplende las paredes de su cuenco
y viví la eminencia de tres soles
en aquella unidad que está en su seno

es el alma la joya más preciosa
creada para ser sublime alero
del Señor que morando en las alturas
se abajó por vivir humilde techo
es mi vida el recinto de mi Dios
soy el arca que guarda su misterio
envuelto entre las nubes y las llamas




que el Padre me regala en su silencio...

Viviré en lo profundo de mi celda
escuchando sumido aquel concierto
que desborda en sus notas mis oídos
y en acordes proclama su secreto


 
 
   
   

Y esbelta la mirada


Releo en la mirada quebradas y jardines
en los montes
que apetecen fulgores arroyos y senderos

caminos polvorientos
permiten incrustar
huellas del alma
que navegan los aires
y contempla la audacia de los astros siderales

releo en la mirada
somnolientas mansiones que han guardado
recuerdos de aquel paso
furtivo que anduvieron
los huéspedes de tiempos legendarios
proliferando encuentros
embalsamando el fuego
y quebrantando piedras
para urgir esa escala luminosa
que llega hasta el confín
cordilleras que buscan su estatura

y esbelta la arboleda de la vida
que asciende silenciosa
en pura mansedumbre




y aligera los pasos
hacia el tiempo
de gloriosas auroras invencibles


 
 
   
   

La fiesta de tu vida

17 de noviembre, 2012 A María Crescencia


Aguardo aquella fiesta de tu vida
entregada al autor de la existencia
que regala en su paz y en su clemencia
la planta que hoy contemplo florecida


y que enseña en su savia redimida
la humildad la bondad y la obediencia
crecidas en sublime transparencia
respondiendo a la llama enardecida


descubro la belleza en tu mirada
alabo el resplandor que allí fulgura
y celebro la gracia regalada


el amor virginal que en su frescura
te convierte en esposa señalada
de quien llena tu rostro de hermosura


 
 
   
   

Cabalgando visiones


Cabalgando visiones
que nacieron danzando
y acercando mis ojos
al brocal del ocaso
la nostalgia me lleva
en la voz de su canto
a encender esperanzas
que entonaron su salmo
y la vida de tierra
que madura en su campo
erosiona aquel tiempo
de febriles atajos
añorando de pronto
renacer en el manto
que resguarda mi cuerpo
y que enjuga mi llanto
el camino del hombre
recorrido en su barco
serpentea las olas
que acompañan su paso
y veloz se dirige
hacia el puerto cercano
donde fluye radiante
ese tiempo que aguardo





en que muere el silencio
que es palabra que hablo
y se escuchan campanas
que repican cantando


 
 
   
   

La purísima luz


Oh purísima paz
la que surge del valle de tu gloria
marcando aquel compás
de tiempos de mi historia
donde fue tu candil mi trayectoria

oh gozosa esperanza
la que bebe en tu rostro sumergido
en dichosa confianza
que al dolor ha vencido
y reclama mi pecho agradecido

tú Señor has buscado
la victoria en la cruz por nuestra vida
sólo sé en el costado
sangrante de tu herida
aguardar el manjar de tu bebida

yo te ensalzo Señor
por tu amor que se entrega mansamente
y en medio del horror
de la espina inclemente
has donado tus gracias indulgente






mi plena compasión
es fruto de escucharte contemplado
sanando el corazón
en ti purificado
que enaltece tu amor que se ha posado

tu vives mi desvelo
tu reinas animando mi añoranza
y anuncias en tu vuelo
sublime la esperanza
de vivir tu pasión en mi templanza


 
 
   
   

Árbol que emerges


Árbol que emerges en jardín de gloria
alimentando con amor la tierra
árbol que vives donde se destierra
toda tiniebla que nació sin gloria


árbol que en cruz en mi sutil memoria
brindas el triunfo en poderosa guerra
cuyo fracaso singular encierra
grito triunfante de sagaz memoria


oh cruz gloriosa que me redimiste
por esa sangre que nació en tu seno
y la obediencia que al Señor le diste


elevo el salmo que cantó el estreno
del hombre nuevo que en el tiempo triste
venció la muerte y su febril veneno


 
 
   
   

No sé mirar sin añoranza


No sé mirar sin añoranza
esas estrellas que en la noche
me regalan
el esplendor que las enciende
y aquellos rayos
que en su órbita descansan
para alumbrarme en la penumbra
con la humildad que les exige
la distancia
no sé mirar sin asombrarme
la luz del cielo
que fenece a la mañana
para dar cauce al astro vivo
y sumergirme en los rigores
de la escarcha
pequeña luz la de la estrella
que apenas puede regalar
humilde estampa
de su grandiosa magnitud
que en la armonía sideral
jamás descansa
ella me invita con su temple
a contemplar haces de luz
en lontananza
que se recogen en silencio




cuando la noche
ya se abriera a su mirada
sutil hallazgo cada estrella
sencillo faro que percibe
quien avanza
entre las olas navegando
para orientarse en cada noche
cuando marcha
con la certeza que nos dice
que deslumbrantes en la esfera van sembradas
y recorriendo todo el cielo
muestran el tiempo que
fugaz
se nos delata

porque mi tiempo es una sombra
que ha germinado para ver la eterna casa


 
 
   
   

Mi sed ardiente


He de escuchar en lo secreto
aquellas voces irradiantes
que perfumaron con sus pétalos
aquel recinto
que me atrae en este viaje
he de sufrir en estrecheces
que son anuncio
de su paz y sus verdades
y colmaré mi sed ardiente
en el sencillo corretear
de mi hospedaje

soles de gloria entre los astros
han encendido con amor
aquel ropaje
que me permite rescatar desde las sombras
las riquezas que me placen
júbilo espléndido me entrega
esa jornada que fenece
cuando nace
la somnolienta mansedumbre de aquella noche
que le canta al propio valle
rememorando en las gaviotas eternos vuelos





que aprisionan lo que saben
y contemplando entre los nidos
el tibio asomo de aleteos y plumaje
he de beber el agua clara
que ha deleitado los arbustos
en su calle

y así he de ver alguna tarde
el Sagitario azul que vibra eterno anclaje


 
 
   
   

Mansión enardecida



En aquella mansión enardecida
por la simple palabra de tu seno
he colmado los tiempos que hoy estreno
y buscado tu rostro que convida


a entregar mi pasión por dar la vida
a mirar con tus ojos lo que es bueno
y a gustar en tu amor el cauce pleno
que madure la viña sumergida


tu semblanza es vigor en mi indigencia
tu verdad el camino que ha salvado
tu vida se confunde en tu clemencia


yo quisiera Señor en mi entablado
descubrir el canal de tu inmanencia
y abrigarme en la voz de tu cayado